Cómo Elegir un Cabecero de Cama Adecuado

Cómo Elegir un Cabecero de Cama Adecuado

El cabecero de la cama es un elemento decorativo que puede darle personalidad y estilo a tu dormitorio. Además, puede ser funcional, ya que puede servir para apoyar la espalda cuando lees de noche, amortiguar el movimiento de la cama o incluso decorarla.

Para que el cabecero de la cama sea útil es necesario saber elegirlo. Es por eso que hemos creado esta lista con los 9 puntos que debes tener en cuenta para elegir el mejor cabecero de cama para tu habitación.

El tamaño de la cama y la habitación

El cabecero debe estar en proporción con el tamaño de la cama y el espacio disponible. No es lo mismo un cabecero para una cama individual que para una cama tamaño “King”, ni para una habitación pequeña que para una amplia.

Lo ideal es que el cabecero tenga unos 10 cm más de ancho que la cama y que no sobrepase la altura del techo, de este modo se podrá ajustar a la perfección sin tener que recortarse o adaptarse a la misma.

El estilo de la decoración

El cabecero debe armonizar con el resto de los elementos del dormitorio como los muebles, las cortinas, las alfombras y los accesorios. Puedes elegir un cabecero que siga el mismo estilo o que contraste con él, siempre que haya coherencia y equilibrio. No puedes combinar estilos que no se complementen.

Por ejemplo, si tu dormitorio es de estilo clásico, puedes optar por un cabecero tapizado con capitoné o con molduras de madera. Si tu dormitorio es de estilo moderno, puedes elegir un cabecero de metal o de vidrio. No de forma cruzada.

El material del cabecero

El material del cabecero debe ser resistente, duradero y fácil de limpiar. Además, debe ser adecuado para el clima y la temperatura de tu zona. Por ejemplo, si vives en un lugar frío, puedes elegir un cabecero de tela o de madera, materiales que aportan calidez y confort.

Si vives en un lugar cálido, puedes preferir un cabecero de metal o de ratán, que son más frescos y ligeros. Lo cual ayudará a equilibrar la temperatura, además de que dará una sensación de frescura.

El color del cabecero

El color del cabecero debe combinar con la paleta de colores del dormitorio para crear el ambiente que deseas. Puedes elegir un color que sea similar al de las paredes o que contraste con ellas, siempre que haya armonía y no se produzca un efecto visual agobiante.

Por ejemplo, si tu dormitorio tiene paredes blancas, puedes elegir un cabecero de color oscuro como el negro, gris o azul marino. Si tu dormitorio tiene paredes de color, puedes optar por un cabecero de color blanco, beige o crema.

La forma del cabecero

La forma del cabecero debe adaptarse al espacio y al estilo del dormitorio. Puedes elegir una forma recta, curva, ovalada o irregular, según tus gustors. Lo importante es que la forma del cabecero no interfiera con el movimiento ni con la funcionalidad del dormitorio.

Por ejemplo, si tu dormitorio tiene techo bajo, puedes elegir una forma recta o curva, que no reduzca la sensación de altura. Si tu dormitorio tiene techo alto, puedes optar por una forma ovalada o irregular, que rompa la monotonía del largo de los muros.

La funcionalidad del cabecero

El cabecero puede tener diferentes funciones, además de decorar. Puede servir para apoyar la espalda cuando lees o ves la televisión en la cama o para iluminar el espacio con luces integradas.

Según el uso que le quieras dar al cabecero, puedes elegir uno que tenga estas características como lo puede ser un respaldo acolchado o luces. Si tienes uno que no las incluye, pero te gustaría ¡Siempre puedes personalizarlo y añadir accesorios!

El presupuesto

El precio del cabecero puede variar según el material, el tamaño, el diseño y la calidad del mismo. Antes de comprar un cabecero, debes tener claro cuánto dinero puedes gastar y comparar diferentes opciones para encontrar la mejor relación calidad-precio.

También puedes optar por hacer tu propio cabecero con materiales reciclados o reutilizados, como palets, puertas viejas, marcos de fotos o telas. Si quieres ahorrar, también puedes renovar la cabecera ya existente añadiendo nuevos elementos a la misma, cambiar la pintura, ponerle tapicería, etc.

La instalación del cabecero

El cabecero puede instalarse de diferentes formas, según el tipo y el peso del mismo. Puede fijarse a la pared con tornillos, anclajes o adhesivos o apoyarse en el suelo con patas o soportes. También puede ir integrado en la estructura de la cama o ser independiente de ella. Según el tipo de instalación que elijas, debes tener en cuenta el espacio disponible, la resistencia de la pared y el nivel de dificultad.

Por ejemplo, si quieres un cabecero fijado a la pared, debes asegurarte de que la pared sea lo suficientemente fuerte y de que dispones de las herramientas necesarias. Si quieres un cabecero apoyado en el suelo, debes medir bien el espacio y evitar que el cabecero se mueva o se caiga. La forma más simple de montar tu cabecero es con patas en el suelo.

La limpieza del cabecero

El cabecero debe limpiarse y cuidarse periódicamente para que conserve su aspecto y su calidad. Según el material del cabecero, debes usar unos productos u otros para limpiarlo y protegerlo. Por ejemplo, si tu cabecero es de tela, debes aspirarlo o lavarlo con agua y jabón neutro, y aplicarle un producto impermeabilizante para evitar las manchas.

Si tu cabecero es de madera, debes limpiarlo con un paño húmedo y aplicarle una capa de barniz o cera para evitar que se raye o se agriete. También debes de asegurarte de limpiar muy bien bajo el mismo y detrás del mismo, ya que ahí suele acumularse la suciedad.

Esperamos que estos 9 puntos te ayuden a elegir el cabecero de cama adecuado para tu dormitorio. Recuerda que el cabecero es un elemento que puede marcar la diferencia en la decoración y el confort de tu espacio. ¡No lo descuides!

Posteado el 25/01/2024 Ideas mobiliario 0 65

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